martes, 25 de marzo de 2014

Primero lo primero.

Esa noche no había viento, ni luna, ni compasión.
Entraron por la puerta que da a la calle y a pesar de que había algunas personas en la calle nadie los vio pasar.
Eran cuatro.

Nunca supo los detalles.
Los vio irse. Alcanzo ver cuando uno de ellos introducía su katana en la saya.
Después de esa noche, su padre ya no le hablo nunca más.
Atendió los servicios religiosos y acompaño el cortejo fúnebre hasta el cementerio, recibió los sentidos pésames pero no fue hasta el lunes de la semana que siguió que se dio cuenta que su padre había muerto y que había sido asesinado por cuatro ninjas.
No volvió a hablar. Nunca lloro. Su rostro fue invadido por una sonrisa amplia y perenne… y a pesar de que la relación con su padre nunca fue buena sabia que la única misión de su vida por venir era la de buscar venganza.
La situación era que nunca había desarrollado las condiciones necesarias para la lucha cuerpo a cuerpo ni mucho menos el uso milenario de la katana.

Una tarde desapareció de su casa.
La madre lo busco sin suerte.

Cuando se tiene un motivo, la paciencia se hace grande. Los años son lo de menos.
Y aunque seguía careciendo de la habilidad nunca descanso en buscar los medios necesarios para llegar a ella.

Primero lo primero y lo segundo llegara.




jueves, 13 de marzo de 2014

La navaja de Ocjam

   Ocjam Israel García de la Cruz cayó abatido por el sueño sobre el escritorio. Esas tardes de marzo solían ser cálidas y opacas. Siempre sufrió de digestión lenta.

   Dentro del vapor que la respiración ocasionaba dentro de la cuenca que formaban sus brazos en cruz Ocjam comenzó a soñar.

   Libros viejos, pequeños compartimientos, vasos con plumas y lápices, un radio que también era estatua y que también era un porta abre cartas, botes de café llenos de tornillos y llaves, sobres de papel que prometían contener semillas de flores, todo amontonado, todo acomodado a conveniencia del tiempo y de la obsesión de no tirar nada.

   Ocjam se maravillaba de cada objeto que descubría debajo de cada cosa que movía, tratando de recordar la posición exacta de cada objeto para regresar después sobre sus pasos y dejar todo en su lugar y burlar la orden de no shutear en las cosas del abuelo.

   El sueño transcurría entre ese cúmulo de imágenes vistas en primera persona. Esa montaña de recuerdos de pronto se desvaneció dando paso a otra montaña, una formada por un montículo de tierra desplazada y apilada en medio de un campo que solía ser un pequeño bosque atrapado en medio del crecimiento inmobiliario de los ochentas. Allí Ocjam solía pasar las tardes solo, jugando a subir y bajar. No le bastaba los sábados con los Scouts para saciar su apego a la mugre, al viento y a la aventura.

   Ocjam se encontraba a si mismo en la sima del montículo, tratando de atrapar ráfagas de viento con un pequeño barrilete de papel de china, ya casi había terminado de desenrollar el primer carrete de hilo, y el barrilete le pedía cada vez mas pita. Patojo cabrón, siempre sospecho que el éxito le aguardaba en algún rincón. En el bolsillo izquierdo tenia un carrete extra de hilo.

   La voz del abuelo lo regreso al primer escenario, el susto le recorrió el cuerpo. Justo cuando estaba por abrir un pequeño estuche de madera, el abuelo que lo observaba desde hace unos minutos, lo dejaba quieto con un – Que estas haciendo vos –. Al pobre Ocjam se le cayó el alma y el estuche de madera de las manos. El abuelo sin mediar palabra se acerco y recogió el estuche del suelo, aquel hombre viejo le puso mas emoción a la situación  y con toda la parsimonia que le exigían sus años y su avanzado estado de mal de Parkinson comenzó a re acomodar lo que considero fuera de su lugar, luego, aun con el estuche en la mano, se sentó en lo que quedaba libre de la silla del escritorio y fue cuando le pidió al nieto que se acercara. Ocjam, resignado al jalón de orejas obedeció. El abuelo tardo más de un ciento de segundos en lograr abrir el estuche que tenia en las temblorosas manos, al abrirlo, el contenido dejo perplejo a Ocjam.

   Nervioso Ocjam trataba de sacar el carrete nuevo de hilo de su bolsillo izquierdo mientras trataba de controlar el barrilete, que le seguía pidiendo pita. Lo logro, hizo un nudo rizo para unir los dos segmentos de infinito y se vio en la cima del mundo. Nunca nadie en la cuadra había logrado necesitar mas de un carrete de hilo para volar un barrilete.


   Se despertó, con una incomoda humedad sobre el rostro y un dolor de espalda por dormir encorvado sobre el escritorio. Estiro los brazos sobre si y se sintió extrañamente lleno de energía. No podía recordar del todo su sueño pero estaba invadido por una agradable sensación. Sin que, ni para que, abrió la pequeña gaveta del escritorio y saco un estuche viejo, dentro guardaba la única herencia que le había dejado su abuelo, quien murió cuando Ocjam  tenia catorce años. Una navaja.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El potencial perdido

Lamento
Jan Hendrix

"Una serie de variaciones del olivo se despliega en la parte exterior del Memorial de los niños asesinados en los genocidios. Con este motivo visual, Jan Hendrix (Masbree, holanda, 1949) alude a la génesis de todo relato, al fundamento, a la paz. En el interior del espacio se resuelve en cristal para registrar, en veinte mil piezas de vidrio de forma irregular, la imposibilidad de cuantificar la perdida de estas vidas cegadas de forma prematura. La edificación de un sitio para la conmemoración a partir del símbolo universal de la unión entre los pueblos, rescata la connotación positiva de la historia humana y hace un llamado al compromiso, la memoria, el respeto y la tolerancia."

Cédula informática - Museo Memoria y Tolerancia

México D.F.





Marcas y huellas

Una marca deja implícito el hecho de un uso. Una huella es la documentación física de un evento externo al contexto intimo del objeto… con su consentimiento o sin el.


La huella a simple vista y desde la posición
de una tercera persona puede significar muchísimas cosas, da para hacer cuentos y especular... Fueron hechas con suavidad y tiempo? O fueron violentas, rápidas y significativas? Intencionadas o fortuitas?

‘Las huellas también pueden ser auto infligidas’…si, pero a pesar de eso llevan consigo que se evidencian en el exterior.


‘Y que de las marcas en tu interior?’ (…silencio)



fuente de la fotografía @elianijazmin

ran·dom

ran·dom  (răn′dəm)
adj.
  • 1. Hecho sin propósito definido, razón o patrón. 
  • 2. Caracterización de un proceso de selección en el que cada elemento de un conjunto tiene la misma probabilidad de ser elegidos. 
  • 3. Perteneciente o relativo a un evento en el que todos los resultados son igualmente probables.
  • 4. Arquitectura. Carente de la uniformidad de las dimensiones.  Establecido sin cursos continuos. Construido o aplicado sin regularidad.
  • 5. Al azar.


Con base en la información consultada en http://www.thefreedictionary.com/random